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Inform Anual 2001

El Año en Perspectiva

[La región | La Corporación | Acontecer institucional | De cara al futuro ]

Jacques Rogozinski

La Región:
PANORAMA ECONÓMICO

La desaceleración de la producción industrial mundial registrada en el año 2001 fue la más marcada de las últimas dos décadas. Se calcula que el crecimiento económico mundial correspondiente a 2001 se situará en torno al 2,8%, cifra que representa un fuerte descenso frente al 4,8% experimentado en 2000. Las economías de los países de América Latina y el Caribe se vieron afectadas por la desaceleración económica mundial a raíz del escaso crecimiento en los Estados Unidos, Europa, Japón y los países asiáticos en desarrollo. También incidió negativamente una serie de factores internos, como por ejemplo la escasa demanda y la falta de crédito a nivel nacional, los problemas con el suministro de energía eléctrica y las condiciones climatológicas adversas. Según las proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo, el crecimiento regional se situará en torno al 0,7% para 2001, frente a 4,2% en 2000. Asimismo se prevé que la región crecerá entre 2% y 2,5% en 2002 y entre 3% y 3,5% en 2003, antes de igualar, en 2004, los niveles registrados en 2000. Por tratarse de pronósticos tentativos, estas cifras podrían cambiar, dependiendo de la duración de la actual ralentización de la economía y la incertidumbre ocasionada por los acontecimientos recientes a escala mundial.

Las condiciones dentro y fuera de la región fueron menos favorables de lo previsto originalmente, por lo que 2001 fue un año desalentador para la mayoría de los países de América Latina y el Caribe. Disminuyó notablemente el ritmo de crecimiento de las dos economías de mayor envergadura de la región, las de Brasil y México. Costa Rica, El Salvador, Jamaica, Paraguay, Perú y Suriname experimentaron tendencias similares, algunas de las cuales fueron ocasionadas por la baja de los precios internacionales de materias primas, la disminución de las exportaciones procedentes de las zonas francas y las condiciones climatológicas adversas. En Argentina se agravó la recesión que venía afectando a su economía desde hace varios años, y el desempeño registrado por Colombia se mantuvo por debajo de los niveles históricos. Tan sólo Chile, Ecuador y Venezuela, en Sudamérica; Belice en América Central; y Guyana, la República Dominicana y Trinidad y Tobago en el Caribe registraron resultados positivos. Con la disminución del ritmo de crecimiento del PIB aumentaron los déficit fiscales, que se situaron en torno al 3% del PIB frente a 2,3% en 2000. Como resultado, en 2002 aumentarán las necesidades de financiamiento de la mayor parte de las economías de la región, lo cual incidirá inevitablemente en la disponibilidad y el costo de los recursos financieros que las pequeñas y medianas empresas de la región necesitan para crecer.

La ralentización del crecimiento económico probablemente irá acompañada de la disminución de la inflación, tasa ésta que se ha reducido considerablemente en la región a lo largo de la última década, pasando de 830% en 1990 a 7,5% en 2000. Se calcula que la inflación disminuirá aún más, para cifrarse en 5%, aproximadamente, en 2001 y 2002. De los veintiséis países miembros regionales de la CII, son diecinueve los que probablemente registrarán una tasa de inflación inferior al 10% en 2001. Con la reducción de la inflación, venían aumentando a ritmo sostenido tanto el ahorro interno como los índices de inversión, atrayendo, por ejemplo, un importante flujo de inversión extranjera directa que registró un aumento de 34% por año entre 1992 y 2000.

Sin embargo, tal tendencia positiva cambió de signo en 2001, año en que, según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo, el total de las inversiones extranjeras directas en mercados emergentes pasó de US$160 mil millones a unos US$100 mil millones. Es de prever que en 2002 se produzca una recuperación parcial, para alcanzarse la cifra de US$120 mil millones. En cuanto a América Latina y el Caribe, las inversiones extranjeras directas disminuyeron en unos US$10 mil millones en 2001.

En cuanto a la inversión nacional, tanto pública como privada, el panorama tampoco fue muy alentador por cuanto varios países de la región presentaron tasas de crecimiento negativas en este rubro. Para el año 2002, es de esperar que este indicador mejore en la mayoría de los casos. A nivel regional, la inversión bruta fija pasaría de 17,1% del PIB en 2001 a 17,4% el año siguiente.

A pesar de la reducción de los flujos de inversión, es posible que en los próximos años las repercusiones de los acontecimientos mundiales recientes resulten en la mejora relativa del atractivo que reviste la región para los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros. Cabe agregar que siguen vigentes los factores macro y microeconómicos que contribuyen a dicho atractivo, contándose entre ellos los avances logrados en materia de consolidación de la democracia, integración regional, libre comercio y políticas fiscales responsables, así como una mejor reglamentación de los sistemas financieros y un marco jurídico moderno para las inversiones.

Para poder aprovechar más el potencial productivo de la región es necesario disponer de financiamiento a largo plazo para la realización de inversiones, canalizándolo a los sectores productivos a fin de brindar apoyo a la recuperación económica. Hacen falta asimismo inversiones en infraestructura, para mejorar la productividad y el nivel de vida.

Las empresas de América Latina y el Caribe se están reorientando, concentrándose en sus actividades y bienes más importantes. Es de esperar que este proceso favorezca a la pequeña y mediana empresa, sobre todo en el contexto de la baja de las tasas de interés en dólares. Cada vez más, las empresas de la región necesitan acceso a capital para poder mantener su participación en los mercados nacionales y extranjeros. La Corporación buscará satisfacer las necesidades de su mercado, desplegando sus recursos de la manera más eficaz, tanto directa como indirectamente. Mantendrá un enfoque disciplinado respecto del otorgamiento de préstamos y la realización de inversiones y velará por la diligente gestión de sus recursos a fin de alcanzar el equilibrio necesario entre su misión de fomentar el desarrollo, por un lado, y la obtención de rendimientos financieros adecuados, por otro.

El papel de la CII en la región
En sectores y zonas en los que es difícil obtener crédito y capital en condiciones razonables, la Corporación sigue proporcionando a empresas pequeñas y medianas el financiamiento necesario para ayudarles a crecer y prepararse para acudir a los mercados financieros formales. Entre los factores clave para el logro de ese objetivo se encuentran mecanismos que permiten a la CII llegar al mayor número posible de empresas de este tipo, mecanismos tales como el programa de intermediación financiera de la CII y las inversiones que ésta realiza en fondos de capital privado. Las actividades de inversión de capital de la Corporación siguen centrándose principalmente en fondos de este tipo o en vehículos similares que puedan proporcionar el capital necesario para crecer a la vez de abrir la estructura accionaria a otros inversionistas capaces de facilitar capital adicional, así como aportar conocimientos gerenciales y técnicos especializados. De esta forma, la Corporación también procura alcanzar sus demás metas: fomentar las exportaciones y la modernización tecnológica y de infraestructura, y proteger el medio ambiente como elemento esencial del desarrollo sostenible. La Corporación realiza asimismo inversiones directas en compañías individuales, incluidas instituciones financieras en aquellos casos en que esa sea la manera más eficaz de satisfacer las necesidades de inversión de la pequeña y mediana empresa.

En épocas de incertidumbre económica, la obtención de financiamiento a largo plazo puede ser más difícil para la pequeña y mediana empresa. Tanto la inversión extranjera directa en dichas empresas como la demanda internacional de los bienes que las mismas exportan pueden caer bruscamente. La actuación de la CII en cuanto a proporcionar financiamiento en condiciones razonables y catalizar financiamiento de otras fuentes cobra importancia en períodos como este. En otra sección de este informe anual se exponen los problemas que se le plantean a la pequeña y media- na empresa durante épocas de desaceleración económica.


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